La política arancelaria de Trump paraliza licencias de chips

La política arancelaria de Trump paraliza exportaciones tecnológicas

Miles de solicitudes de licencias de exportación están retenidas en el Departamento de Comercio de EEUU

La política arancelaria de Trump paraliza miles de solicitudes de licencias de exportación, siendo retendias en el Departamento de Comercio. Esto convierte al silicio cada vez más en un campo de batalla geopolítico. Licencias para vender chips avanzados, incluidos los pedidos multimillonarios de Nvidia, se encuentran a la espera de ser enviados, lo que alimenta la incertidumbre de las tecnológicas estadounidenses y del resto del mundo.

Pero se produce una paradoja: al frenar a su rival, Estados Unidos acelera la búsqueda de atajos y sustitutos en Beijing.

En la pasada World AI Conference de Shanghai se abogó por un plan de gobernanza global para la inteligencia artificial y la propuesta de una organización internacional con sede en China. Y ello mientras la Casa Blanca defiende la libertad de actuación para las tecnológicas y que ‘gane el mejor’.

El problema de abastecimiento de los chips más potentes no ha frenado a la industria china: por el contrario, la ha obligado a innovar en arquitectura y a cooperar. Han formado nuevas alianzas que integran fabricantes como Huawei, Biren o Moore Threads con desarrolladores de grandes modelos lingüísticos como StepFun o MiniMax, buscando escalar sistemas que igualen o superen la potencia de un H100 de Nvidia

La clave está en el código

Pero la ventaja competitiva está sobre todo en el código. Frente a los modelos cerrados de empresas americanas, Chica impulsa una oleada de inteligencia artificial abierta. DeepSeek, convertido en estrella mediática, se ha implantado masivamente en administraciones provinciales, hospitales militares y hasta agencias anticorrupción. Y por extensión a ellas, el ecosistema chino gana datos, casos de uso y legitimidad.

El efecto red es doble: dentro del país, el open source reduce costes y multiplica usuarios. Fuera del país, y entre cada vez más naciones, valoran la posibilidad de auditar, adaptar y ejecutar localmente modelos sin pasar por los peajes de Seattle o de San Francisco.

El resultado es un choque de paradigmas: Estados Unidos apuesta por la escasez de chips, de licencias y de patentes, y corre el riesgo de encapsular su ventaja en una burbuja regulatoria proteccionista. En cambio, cuanto más código abierto circule con licencia china, más difícil será para Washington aislar al país sin aislar al resto del mundo.

¿Quién ganará? si el software libre sirve de guía, la combinación de cooperación internacional y acceso al código acabará imponiéndose a los jardines vallados. Lo vimos con Linux frente a Windows o con Android frente a iOS. En esa carrera, la jugada maestra de China con unos chips suficientemente buenos, una gobernanza inclusiva y un open source agresivo, apunta a un jaque mate difícil de contrarrestar. Y que seguramente, sería también lo mejor para el resto del mundo.

Fuente: bit.ly/4eww89im

Related posts