Internet también envejece
Internet también envejece. Pese a parecer inmutable. Es posible que, por su cuenta, esté desarrollando un mecanismo semejante al olvido humano. Sus protocolos van quedando obsoletos, sus formatos van caducando y haciéndose imposibles de acceder o de interpretar. Lo que antes parecía la memoria colectiva de la humanidad, empieza a mostrar los mismos síntomas de desgaste que la mente: fragmentos, errores, lagunas donde antes había recuerdos.
Muchísimos enlaces de páginas ya con años han dejado de funcionar, sin más, y devuelven un patético error 404. Sitios web que desaparecen, bases de datos que se cierran, formatos que nadie puede abrir, servidores que dejan de existir… Todo eso es erosión digital, una forma de envejecer.
Cada vez que un enlace devuelve un error 404, algo se degrada en la red, son conexiones rotas. A este fenómeno se le llama link rot. Un estudio reciente afirma que el 38% de las páginas publicadas en 2013 ya han desaparecido, y otros estudios revelan que entre el 13% y el 66% de los enlaces en publicaciones científicas dejan de funcionar con el paso del tiempo.
Pero existe un matiz curioso: lo que tiene valor económico, las propiedades de las grandes plataformas tecnológicas, lo que resulta rentable, se conserva perfectamente en el tiempo. Únicamente lo que tiene un valor histórico o social desaparece con rapidez.
Quizá la descomposición de internet no sea tanto una tragedia. Así como el olvido humano nos permite vivir sin colapsar bajo el peso de cada recuerdo, tal vez internet necesite olvidar para poder seguir existiendo. La diferencia es que, mientras nuestro olvido es biológico y natural, el suyo depende de decisiones políticas, técnicas y económicas.
Fuente: bit.ly/4eww89im


