Diez tendencias tecnológicas para 2025
Comienza la era de la convergencia
Los desarrollos tecnológicos más prometedores, como las redes neuronales y la inteligencia artificial (IA) generativa, la computación cuántica, los superordenadores, la robótica o la digitalización del mundo físico, se habían mantenido hasta ahora más o menos estancas, cada una en su parcela. Pero comienza el momento de la unión de estos avances en ecosistemas amplios. Llega el momento de la convergencia de todas estas tecnologías. Estas serán las diez tendencias tecnológicas para 2025 que darán paso a la nueva era:
Ciberseguridad
La delincuencia ya no es propia solo de la calle. Más del 25% de los delitos se cometen en la red: secuestros, extorsiones, violencia sexual… Todas las empresas de ciberseguridad coinciden en que el próximo año seguirá creciendo su incidencia.
“Las amenazas no se limitarán al ransomware [secuestro de datos y sistemas para su posterior extorsión]. El auge de la Internet de las Cosas, con 32.000 millones de dispositivos previstos para 2025, ampliará la superficie de ataque”, advierte Nataly Kremer, experta en ciberseguridad.
Conectividad y móviles
Tras la expansión definitiva del 5G, comenzará la siguiente generación de conectividad, el 6G, la puerta al metaverso. “Las capacidades de 6G permitirán hacer realidad la visión de moverse libremente en el mundo ciberfísico.
Nueva realidad
El mundo ciberfísico incluye la realidad aumentada y la realidad virtual, así como los gemelos digitales. Será posible proyectar objetos digitales sobre objetos físicos y generar una realidad mixta. Este avance permitirá las llamadas holográficas, en las que una persona esté representada digitalmente dentro de un entorno físico, e innumerables sensores integrados en este actualizarán y garantizarán la representación digital en tiempo real.
Inteligencia artificial y agentes
La IA se va a incorporar a todos los dispositivos, no solo móviles y ordenadores. Probablemente se convertirá en un agente, en un asistente permanente, una plataforma capaz de dialogar como un humano, analizar documentos (de texto, imágenes o vídeos), ofrecer respuestas y soluciones complejas y ejecutarlas en nombre del usuario. El auge de su uso no fue el esperado este año y las compañías confían en que el despegue sea el próximo.
Datos e internet de las cosas
El tráfico de datos, solo de la red móvil, creció un 21% el pasado año. El principal motor es la visualización de contenidos de vídeo, que supone un 74% del tráfico. A la industria del entretenimiento se sumarán los dispositivos que se enmarcan en la denominación común de internet de las cosas; ya suponen un 7% del tráfico y seguirán creciendo.
Chips
El corazón de todos estos avances son los materiales semiconductores que contienen los múltiples circuitos integrados con los que funcionan. El uso de la inteligencia artificial ha disparado su demanda y exigencias de nuevas capacidades. Los Gobiernos y los gigantes tecnológicos están compitiendo por un lugar destacado en esta industria. TSMC e Intel, dos de los fabricantes de chips más grandes del mundo, construyen gigantescas plantas gracias a las ayudas directas y financieras del Gobierno de EE UU que superan los 26.000 millones. Japón va a invertir 13.000 millones; India, 15.000; y Europa, más de 47.000 millones. Aún así, es un mercado copado por China.
Amazon, Microsoft o Google llevan años desarrollando sus propios semiconductores para evitar la dependencia de empresas extranjeras o de Nvidia, un gigante que acapara una gran parte del mercado de los chips de entrenamiento de IA más avanzados y un valor mayor que el PIB de 183 países.
Imágenes, deepfakesy desinformación
A finales de 2022 aparecieron los primeros modelos que podían convertir texto en vídeo. Pero las habilidades creativas de estas herramientas se han visto enfangadas por su uso generalizado y masivo para crear deepfakes, imágenes con apariencia real que han inundado Internet con propaganda y pornografía no consentida. Este problema global seguirá creciendo este año.
Por otra parte, la desinformación en línea seguirá siendo una de las principales amenazas sociales y de los sistemas democráticos.
Blackbird AI ha desarrollado Compass, una herramienta que permite verificar artículos y publicaciones en redes sociales. Investigadores del MIT (Massachusetts Institute of Technology) y la Universidad de Cornell han habilitado un chat de inteligencia artificial, llamado Debunkbot.com, entrenado específicamente para combatir teorías conspirativas y bulos.
Robots
La carrera por esta tecnología está en manos de una veintena de grandes compañías a nivel mundial. Rev Lebaredian, alto cargo en NVIDIA, defiende que la parte mecánica del humanoide está prácticamente resuelta y que el mercado empujará a su abaratamiento, como ha sucedido con otros dispositivos. “Ahora tenemos la tecnología para construir estos robots físicos y reducir su precio a unos pocos miles de dólares”, explica. Lo que faltaba surgió hace una década, cuando la programación, “dejó de generar herramientas para crear habilidades, inteligencia”. Un equipo de La Universidad de Nueva York desarrolla técnicas que permiten a los robots aprender por ensayo y error, obteniendo sus propios datos de entrenamiento a medida que avanzan.
Supercomputación clásica y cuántica
Uno de los desarrollos en auge y que evidencia la convergencia de tecnologías es la proliferación de gemelos digitales. Crear, testar y modificar una futura realidad física sin prototiparla es clave en cualquier industria o en la modelización de sistemas complejos. El mayor, en el que está embarcado el Mare Nostrum del Barcelona Supercomputing Center, es crear un gemelo de la Tierra para entenderla y prevenir catástrofes. Otra máquina de capacidades inimaginables es el Frontier, del Oak Ridge National Laboratory, que se usa para desarrollar una Vía Láctea digital.
Pero entender fenómenos complejos de la naturaleza, como el caótico movimiento de los fluidos o el mapa de las neuronas, estos gigantes precisarán de la ayuda de otra tecnología prometedora que empieza a dar señales de consolidación: la computación cuántica.
Baterías
El camino que comienza este próximo año, con la vista puesta en la electrificación masiva, requiere muchas, mejores y más baratas baterías. Las de iones de litio, una tecnología de décadas de antigüedad que se usa en computadoras portátiles, teléfonos móviles, vehículos y para almacenamiento, tienen que dar paso a sistemas más capaces, rápidos en la recarga y de menor coste. Las investigaciones de este próximo año se centran en alternativas como las baterías de estado sólido, la de ion-sodio, o hierro-aire.
Fuente: bit.ly/4eMVRZC


