cómo afecta la sobreexposicion a las pantallas en los más jóvenes

¡Alerta! cómo afecta la sobreexposicion a las pantallas en los más jóvenes

En la adolescencia, la persona empieza a crear un estilo de vida propio y a dotarse de un sistema de valores. Los cambios sociales y familiares vividos en las últimas décadas han adelantado la entrada en la adolescencia y han supuesto unos retos para la salud mental.

Internet, los dispositivos móviles, las redes sociales y el desarrollo de la inteligencia artificial, han transformado los modos de comunicación y de acceso a la información de la sociedad en general y de los jóvenes en particular. A su vez, las redes sociales, como X, Instagram, Youtube o TikTok, están disponibles las 24 horas, son de fácil acceso y proporcionan a los adolescentes la visibilidad, el contacto inmediato y la creación de vínculos con sus amistades, lo que les ofrece su validación social, tan importante en este período evolutivo.

Además, los teléfonos inteligentes, con sus múltiples prestaciones e internet han traído consigo consecuencias positivas, como el aprendizaje interactivo, el desarrollo de habilidades tecnológicas, los juegos educativos y de ocio o la comunicación a distancia. Probablemente estamos en un cambio de era y debemos evitar los daños de cómo afecta la sobreexposición a las pantallas en los más jóvenes.

La exposición a las pantallas en sí misma no es buena ni mala. Todo depende del uso que se haga de ellas.

Las adicciones online generan un flujo de transrealidad que es similar a la experiencia producida por las drogas. Lo que caracteriza a la adicción es la pérdida de control, la dependencia, el abandono del interés por otras actividades gratificantes y la interferencia grave en la vida cotidiana de la persona afectada.

Adicción y mucho más

Estas adicciones suelen ir acompañadas por otras alteraciones psicológicas. Así, pueden surgir la ansiedad y depresión, incluso la ideación suicida, en la adicción a las redes sociales; la hiperactividad, en la dependencia a los videojuegos; el abuso de alcohol y la depresión, en el juego de apuestas problemático; la insatisfacción con la imagen corporal, en las compras compulsivas; o el abuso de cocaína y los rasgos obsesivos, en la adicción al sexo. Es decir, los trastornos mentales pueden ser consecuencia de la adicción a las redes sociales, pero otras veces la preceden y la facilitan.

Como efectos colaterales, puede haber otras consecuencias negativas para la salud en la sobreexposición a las pantallas, como la obesidad, las alteraciones del sueño o la accidentabilidad, sin olvidar la depresión o la insatisfacción con la imagen corporal cuando surge una disociación entre la realidad y la felicidad ficticia exhibida en las redes. Asimismo, la multitarea o el scroll infinito pueden generar estrés y niebla mental -estado de confusión y dificultad de concentración-, que son resultado de la sobreestimulación cerebral.

¿Qué hacer de forma preventiva para atajar este problema? Los adolescentes deben aprender a contar con tiempos de abstinencia digital y a conseguir un equilibrio entre el uso de la pantalla y las relaciones sociales presenciales. A nivel educativo, conviene prohibir los móviles en la escuela y hacer un uso razonable de la tecnología digital en el aula. Y a nivel familiar, es conveniente el uso de aplicaciones de control parental y, sobre todo, dar ejemplo a los hijos con un uso adecuado de los móviles. Porque los menores pueden no escuchar lo que dicen los padres, pero siempre miran lo que hacen… y lo que no hacen.

Fuente: bit.ly/4eww89im

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